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Amazonía ·

La rana de tres rayas: la rana dardo de San Martín que le da nombre al Dardo del Monte

Mide cuatro centímetros, no se esconde y solo vive donde el bosque está sano. Dónde verla en San Martín, por qué brilla y qué tiene que ver con una taza de café.

Rana de tres rayas (Ameerega trivittata) en San Martín, un macho cargando renacuajos en la espalda
Ameerega trivittata en San Martín. Foto: Matthew Runo, iNaturalist, licencia CC BY 4.0

Si caminas por un bosque de San Martín con un poco de sombra y humedad, hay una rana que vas a ver antes de buscarla: verde brillante o amarilla, con rayas negras, del tamaño de un pulgar, sentada sobre la hojarasca a plena luz del día. Es la rana de tres rayas, Ameerega trivittata, una rana dardo. Nuestro café frutal se llama Dardo del Monte por ella. Esto es lo que vale la pena saber.

Quién es la rana de tres rayas

Es una de las ranas dardo más grandes: los adultos llegan a unos cuatro o cinco centímetros, cuando la mayoría de sus parientes mide dos. Vive en el suelo del bosque, es diurna y se mueve con calma, sin esconderse. Su nombre viene de las líneas claras, verdes, amarillas o naranjas, que le recorren el cuerpo oscuro; según la zona el color cambia, y en San Martín predomina el verde limón.

Está en toda la Amazonía, desde Colombia y las Guayanas hasta Bolivia, y en el Perú es común en la selva baja de San Martín, Loreto, Ucayali y regiones vecinas. Es una especie de pisos bajos: de los registros con coordenada precisa en San Martín, la mediana está en unos 460 metros y el 91 % no pasa de los 800. En las quebradas con bosque cerca de Tarapoto, como Alto Shilcayo, o en la Cordillera Escalera, es de las especies que cualquier caminante puede ver.

Por qué brilla tanto

En la selva casi todo lo que quiere sobrevivir se camufla. Las ranas dardo hacen lo contrario, y la de tres rayas lo hace de día y a la vista. El color es un aviso: le dice al depredador que ya lo intentó una vez y le fue mal. A esa estrategia se le llama coloración de advertencia, y funciona porque la rana lleva en la piel compuestos amargos y tóxicos que toma de su dieta de hormigas y otros insectos pequeños. No es una rana peligrosa para una persona que la mira; la regla en el bosque es la misma para todas: se observan, no se tocan.

Rana de tres rayas en San Martín con renacuajos en la espalda
Un macho carga los renacuajos en la espalda. Foto: Matthew Runo, iNaturalist, licencia CC BY 4.0

La foto de arriba, tomada en San Martín, muestra algo que pocos ven: un macho cargando a sus renacuajos. Después de que los huevos eclosionan en la hojarasca, el padre los sube a la espalda y los lleva, uno por uno o en grupo, hasta un charco o un hueco con agua donde puedan terminar de crecer. Es uno de los comportamientos más curiosos del bosque.

Dónde hay ranas dardo, el bosque está sano

Los anfibios respiran en parte por la piel, y esa piel necesita humedad, sombra y agua limpia. Cuando un bosque se tala, se seca o se contamina, las ranas son de las primeras en desaparecer. Por eso los biólogos las usan como indicadores: una quebrada con ranas dardo es una quebrada con bosque en pie, hojarasca, insectos y agua que se puede beber. Verlas no es solo bonito; es un dato.

Qué tiene que ver con una taza de café

Acá hay que ser honestos, porque es fácil contarlo mal: la rana no vive en nuestros cafetales. Ella es una rana de tierras bajas — la mediana de los registros en San Martín está en unos 460 metros, y nueve de cada diez están por debajo de los 800. Nuestros dos cafés crecen en Jepelacio, bajo sombra, bastante más arriba.

No es el mismo sitio, entonces. Es el mismo San Martín: el mismo bosque continuo que baja de los cerros a las quebradas, y del que vienen las dos cosas. Lo que la rana mide en su piso, el bosque en pie, es lo mismo que hace que un café de sombra sepa a algo. De ese ecosistema nace la marca, y de ella viene el nombre.

El café que lleva su nombre

Cuando hubo que ponerle nombre al más vibrante de nuestros dos cafés, la elección fue fácil: una rana común, hermosa, que no se esconde y que solo aparece donde el bosque sigue en pie.

El Dardo del Monte es eso en la taza: frutal y brillante, de acidez suave y cuerpo sedoso, con notas a vainilla, miel y chocolate y un punto ácido de frutos rojos. Si tomas filtrado, este es tu café — V60, Chemex, Aeropress o espresso moderno.

Está en la tienda en grano o molido, con entrega en Lima y Tarapoto y pago al recibir. Cuidar el bosque que las dos cosas comparten es cuidar también al que lo cultiva.

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