El café se guarda en un envase cerrado, que no deje pasar la luz, en un lugar fresco y lejos del calor. La refri, aunque parezca lo más seguro, no es buena idea para el grano ni para el café molido. Hay una sola excepción en la que la refri sí te ayuda: el cold brew.
¿Cuáles son los enemigos del café?
Son cuatro:
- El aire: el oxígeno apaga los aromas.
- La humedad: el café la absorbe y se envejece.
- El calor: acelera la pérdida de aroma.
- La luz: también lo degrada, por eso los envases transparentes no convienen.
¿Por qué no guardar el café en la refri?
Por dos razones. Primero, en la refri hay humedad y olores, y el café absorbe los dos: puede terminar oliendo a lo que tengas al lado. Segundo, cada vez que lo sacas frío, la humedad del ambiente se condensa sobre el grano, como las gotitas de un vaso helado. Esa humedad le quita aroma y lo envejece más rápido.
¿Dónde guardarlo entonces?
- En un envase hermético y opaco.
- En una alacena fresca, lejos de la cocina, el horno o la ventana con sol.
- Compra lo que vas a usar en unas semanas y muele justo antes de preparar si puedes: el café molido pierde aroma más rápido que el grano.
¿Sirve la bolsa en la que viene el café?
Sí, si es como la nuestra. Es una bolsa trilaminada con válvula de una sola vía: deja salir los gases que el café suelta después del tueste sin dejar entrar el aire. Solo ciérrala bien después de cada uso, sacando el aire antes de sellarla.
¿Cuándo sí funciona la refri? El cold brew

El cold brew es café preparado en frío: el café molido se deja reposar en agua fría o a temperatura ambiente durante muchas horas y luego se filtra. Aquí la refri sí es tu aliada:
- Prepáralo en la refri. Mezcla café de molienda gruesa con agua fría (empieza por 1 parte de café por 8 de agua, en peso), tapa el envase y déjalo entre 12 y 18 horas.
- Fíltralo con un filtro de papel, una tela o la prensa francesa.
- Guárdalo en la refri, bien tapado. El concentrado se conserva varios días; tómalo de preferencia en la primera semana.
- Sírvelo con hielo y, si lo sientes muy fuerte, dilúyelo con agua o leche.
El frío extrae menos amargor y menos acidez, así que sale una taza suave y dulce. Ojo: lo que va a la refri es el café ya preparado y tapado, no la bolsa de grano.
¿Qué hacemos en Caliente?
Tostamos en lotes pequeños y empacamos en bolsa con válvula, para que el café te llegue fresco y te dure. Para cold brew, el Jergón del Alto Mayo da una taza con cuerpo y notas a cacao y panela, y el Dardo del Monte una más dulce, con vainilla y miel. Pídelo en molienda gruesa en la tienda o escríbenos por WhatsApp.


